Tuppers, envases de cosméticos, productos de limpieza, alimentación, juguetes… Todos esos objetos cotidianos están hechos de plástico y, cuando empleamos la palabra en singular, no nos damos cuenta de que probablemente cada una de las cosas enumeradas esté fabricada con un plástico distinto.

Y es cierto que en el packaging o en los productos hechos de este material se estampa de qué tipo es, sin embargo, gran parte de los consumidores no los distingue, lo que repercute en la posibilidad de reciclarlos.

Sepas o no qué tipo de envoltorio estás manejando, seguro que te has fijado en el símbolo de los envases que incluye unas flechas. Es el anillo de Möbius, reconocido internacionalmente como símbolo del reciclaje. Cuando está rodeado con un círculo informa de qué parte del material empleado para el objeto ha sido reciclado. Si no incluye el círculo, indica que los materiales con los que se ha elaborado son reutilizables.

Es importante fijarse si el anillo de Möbius es verde, pues eso significa que la empresa que lo elabora cumple con la Ley de Residuos y, por ende, al ser desechado se podrá reciclar. También es frecuente encontrarse con Tidyman, el símbolo que representa a una persona tirando un objeto a la basura. Es un toque de atención al consumidor a modo de recomendación para que lo deseche adecuadamente.

 

Tipos de plástico más habituales en los envases

  • PET o PETE (Polietileno tereftalato). Es reciclable y puede ser reutilizado por la industria para elaborar piezas textiles, muebles o útiles. Es decir, es posible darle una segunda vida. Los alimentos y la bebida suelen estar envasados en este tipo de plástico porque es barato de producir y su concepción inicial indica que es fabricado para ser utilizado en una ocasión.
  • HDPE (Polietileno de alta densidad). Se emplea para envasar productos de limpieza del hogar, champús y jabones por su resistencia, aunque se puede encontrar también en contenedores de zumos o yogures. Es bastante improbable que se derrita, por lo que la industria del juguete lo emplea con asiduidad. Este tipo de plástico también es reciclable se le puede dar una segunda vida reelaborándolo.
  • V o PVC (Vinílicos o cloruro de polivinilo). Tiene los mismos usos que el HDPE por su resistencia, aunque también se suele emplear para elementos que se encuentran en el hogar tales como ventanas, mangueras, etc. No se suele reciclar y cuando se deteriora libera sustancias tóxicas, por lo que es peligroso exponer los alimentos al contacto con ello. Es así por su alto contenido en cloro, que puede alcanzar más de la mitad de la composición.
  • LDPE (Polietileno de baja densidad). Es resistente, flexible y se caracteriza por ser transparente. Lo encontramos en botellas o bolsas de comida congelada.
  • PP (Polipropileno). Es apto para alimentos calientes porque resiste bien el calor y se caracteriza por su rigidez. Se emplea para medicinas, botes de salsa y tapas. Es apto para calentar en el microondas y se emplea incluso en coches. Reciclado se emplea para la fabricación de señales luminosas, escobas, rastrillos o cubos.
  • PS (Poliestireno). Al contrario que el polipropileno, el poliestireno se funde fácilmente con el calor, motivo por el que se utiliza principalmente para bandejas, envases de medicamentos, platos y vasos de un solo uso, etc. Se considera difícil de reciclar.
  • Otros (BPA, policarbonato y LEXAN). Cualquier plástico difícil de reciclar se encuentra aquí y tienen usos muy distintos, pues los encontramos tanto para envasar comida o para gafas y objetos de uso cotidiano. Es rígido y resiste bien las temperaturas altas.

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