El mono material packaging es una eficaz respuesta a la actualidad medioambiental del planeta. Los altos niveles de contaminación han obligado a los gobiernos comunitarios y nacionales a tomar determinadas decisiones que han cristalizado en la creación de la Agenda 2030 que establece la sostenibilidad como un objetivo principal a alcanzar a todos los niveles. En este sentido el sector del packaging lejos de quedarse al margen está llamado a jugar un relevante papel.

Desarrollo de soluciones para determinados ámbitos

La esfera de utilización de embalajes es muy amplia. Campos como la alimentación, los productos farmacéuticos o la cosmética pueden verse altamente beneficiados por la inclusión de nuevos materiales en la composición de su paquetería. En este punto puede cobrar protagonismo el mono material packaging.

Estos sectores trabajan con productos o elementos especialmente sensibles. Se trata de artículos de consumo o aplicación directa sobre el individuo ya sea a través de su ingesta, su administración epidérmica o capilar, etc. Su casuística concreta obliga a prestar las máximas garantías en el empaquetado ya que son elementos que pueden verse alterados por la humedad, la luz u otras circunstancias del entorno. Guardar unos estrictos estándares de calidad es imprescindible. Por eso en las últimas dos décadas los ordenamientos jurídicos han comenzado una progresiva escalada de exigencia en aras de extremar el cuidado del bienestar del consumidor, así como avanzar hacia una política adecuada a la protección del medio ambiente.

Innovación al servicio del cuidado del planeta

El mono material packaging surge en este nuevo escenario como una novedad propiciada por las circunstancias presentes: cambio climático, efecto invernadero, contaminación de las áreas oceánicas, etc. Es un embalaje conformado por un solo material, lo cual lo convierte en una opción más sostenible y ecológica. Esta unicidad en su formulación implica un menor gasto en materia prima (y toda la cadena implicada en su obtención, tratamiento y distribución) además de facilitar y mejorar su reciclado.

En el escaparate internacional comienzan a dar sus primeros pasos alternativas eco-friendly basadas en envasados flexibles caracterizados por la ausencia de aluminios y 100 % reciclables. La capacidad de contención de la estructura de este tipo de paquetería se refuerza gracias a la aplicación de un barnizado basado en agua. Este barnizado forma una película de protección que impide incluso que las paredes del envase sufran perforaciones o que el contenido se filtre. Estas características convierten al mono material packaging en una opción altamente eficaz y fiable.

La inclusión de materiales naturales es otra tendencia en alza. Se trata de utilizar elementos presentes en la propia naturaleza para conseguir un packaging verde y resistente. Nanomateriales formados por arcillas, resinas, celulosas y monómeros naturales son candidatos que ya están siendo probados. A todo esto, hay que añadir la experimentación con procedimientos fundamentados en materiales como bioplásticos o envases biodegradables.

No hay que desdeñar la relevancia de la economía circular en todo este proceso. Aprovechar los materiales para un nuevo uso es una forma de reducir la explotación de recursos y de minimizar los desechos.

La importancia del packaging puede comprenderse desde una doble perspectiva: como un contenedor para un producto y como parte del propio producto. En ambos casos demuestra su capacidad para preservar y proteger las mercancías o facilitar su transporte y para convertirse en seña de identidad verde de un producto o empresa, cuidando y personalizando el diseño.

El mono material packaging puede ser la opción perfecta para empresas y clientes cada vez más preocupados por el medio ambiente

Apostar por la innovación en el ámbito del empaquetado y el descubrimiento de nuevas alternativas como el mono material packaging significa un paso hacia la sostenibilidad y un gran apoyo a la ecología global.

 

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